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Estoy de vuelta por acá. Disculpen la ausencia, pero hemos arrancado finalmente con el rodaje de este sueño y quiero adelantarles el proceso en estas notas para que podamos, sin que se pierdan nada, llegar al punto clave de la acción en esta, nuestra primera etapa cámara en mano.

En la entrada anterior desarrollé la idea y asomé un poco sobre el proceso para crear la campaña, la imagen y el nombre. Bueno, de todo eso quiero hablar en esta oportunidad. Porque a estas alturas el proyecto tenía un contenido general, una intención, una inquietud y un nombre aproximado “Postales de Venezuela”.

Entonces, ¿cómo pasó a ser Vernos juntos?

La marca debía ser amigable, cercana y al mismo tiempo comunicar la idea clara de lo que estábamos buscando, transmitiendo la confianza en entre los guionistas para que nos enviaran sus trabajos. Con esto en mente debía afinar un detalle que hasta ahora no tenía completamente claro. Sabía que era una película colectiva para encontrarnos en un proyecto común y a la vez abordar un tema que terminaría convirtiéndose en el eje central del proyecto; el contenido que da sentido a la propuesta.

No sólo quería hacer una película colectiva, un espacio de encuentro para demostrar que es posible avanzar juntos para crear; quería que juntos pudiéramos descubrir eso que somos: el misterio en eso que llamamos venezolanidad. Por supuesto, era un reto tan complejo como suena, debía ser una convocatoria para pensar colectivamente la venezolanidad a través del cine, empezando por los guiones.

Entonces, ya agrupados en un pequeño equipo de cómplices iniciales, resolvimos hacer un grupo focal con la finalidad de pensar colectivamente qué es lo que imaginamos cuando decimos venezolanidad. No era una camisa de fuerza, ni un intento para definir previamente lo que al final vamos a descubrir juntos, sino de poder trazar la ruta general y los elementos básicos de lo que buscábamos. Con eso claro podríamos trabajar la marca, la convocatoria y toda la campaña en la primera etapa.

Al final la experiencia de discusión fue increíble y por eso quiero dejarla para hablar de ella extensamente en otra nota. De ahí pudimos trazar una ruta con un concepto de venezolanidad que no era definitivo y aún no lo es, porque seguimos construyéndolo. Una vez con eso avanzamos para escoger el nombre a través de una lluvia de ideas que arrojó un resultado de 60 propuestas. Con esos insumos a la mano se sumaron más aliados al proyecto y fueron convocados varios diseñadores. La idea no era trabajar con una sola persona conocida, sino involucrar cada vez más gente, por eso llamamos a un grupo de artistas gráficos para que presentaran sus propuestas de imagen a partir de dos nombres cada uno. Ya habíamos decantado los primeros 60 a través de una votación.

Los diseñadores nos entregaron su trabajo, de esos quedaron entre diez y doce nombres que nos gustaban. Los nombres, ya con diseño, volvieron al grupo focal, donde los discutimos, decidimos los que más nos gustaban y fuimos desarrollándolos. Así nace Vernos juntos.

Luego hicimos una campaña digital y apostamos a la colaboración en los medios masivos. Sin dinero, nos enfocamos en las redes y acudimos a personas conocidas, otros aliados, para pedir espacios en la tv y la radio. Toda esta etapa duró casi un mes entre la convocatoria y la recepción de materiales. Recibimos 150 guiones, pero eso es punto para una próxima nota.


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