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Deseo iniciar este espacio saludando a todos los lectores y lectoras de este blog, quiero dedicar a ustedes este nuevo espacio, pensado para relatar el proceso de producción de nuestra película. Inicialmente debo decirles que es irrelevante personalizar completamente el punto de vista de la historia, lo que importa es narrar cómo hemos llegado hasta aquí para luego ir contando los detalles en pleno desarrollo. En este cuaderno virtual se irán publicando diversas notas orientadas a alcanzar ese objetivo, la primera tiene que ver con la gestación de la idea. Pero no le doy más vueltas, les cuento:

En principio el proyecto surge producto de una preocupación, social digamos; los niveles de tolerancia en nuestra sociedad cada vez eran menores y la exclusión entre los bandos políticos era altísima. Eso, que para ninguno de ustedes es sorpresa, se estaba trasladando hacia las artes y empezaba a convertirse en una preocupación no solo mía sino de mis amigos. Entonces se me ocurrió que podía hacer un tipo de trabajo donde pudiéramos encontrarnos como artistas y venezolanos para hacer algo juntos. Estaba seguro en aquel momento, y sigo convencido de eso, de que las artes son la vía más noble para unir a las personas a través de la creación colectiva de algo, porque creando un producto entre todos surge la posibilidad de vernos hacia adentro y así tolerar al otro a través de la empatía. Sintetizando, fue el tema político el que impulsó esto, en un momento muy álgido, por allá en 2015.

Pero creo que debo remontarme unos cuantos años más atrás, porque ya me interesaba la cuestión de las películas colectivas. Es un interés que inició cuando vi la película Ten Minutes Older, que combinaba dos DVD The Trumpet y The Cello, donde se dan cita un montón de directores como Bertolucci, Coppola, Godard entre otros. Me parecía arrechísima la idea de juntar a varios directores, aunque en ese momento no tenía  claro ninguna narrativa en común. Eso coincide con una filosofía personal que tengo, según la cual si no consigues el trabajo que quieres debes dártelo tú mismo. Pensando en eso maduré la idea de juntar a varios cortometrajistas, no importa si eran principiantes como yo, para aprender de los demás y crecer a partir de la dinámica del rodaje.

Habiendo madurado un poco esa idea les comenté a varios conocidos que hacían cortometrajes. Fue cuando me di cuenta del problema que representa el ego de los directores; no querían verse al lado de los otros. Ustedes pensarán que es demasiado obvio, pero verlo en acción y constatarlo es otra cosa, créanme. Tenía entonces un problema de competencia o comparación que generaba celos entre los directores. Como dije, en ese entonces no tenía un tema en común para el proyecto, pero apareció París, je t´aime y me quedó un “qué pasaría si…”.

Luego, por ahí a finales del 2007, a alguien se le ocurrió hacer un “Caracas yo te amo”, pero no logró conectar con la franquicia así que intentó hacerlo por su cuenta, llamándolo Caracas TQQJ. Ahora no recuerdo quién era el director, pero sé que contactó a otras personas, convenciéndolos de que hicieran varios cortos, rodados cada uno por su cuenta, relacionados con el tema del amor en Caracas. Alguien me comentó que después tuvieron problemas o algo así, pero lo cierto es que no lo terminaron y algunos presentaron sus cortos por su cuenta. Si alguno de ustedes recuerda quienes eran los vinculados a este proyecto no duden en dejar su comentario.

Al final, mis dos inquietudes, la política y el cine se juntaron en el proyecto de una película colectiva. En 2015 se conecta todo y aparece “Postales de Venezuela” que aspiraba a ser una mirada hacia adentro, lo que es ahora Vernos juntos. Ya más claro en lo que quería contacté a un grupo de panas para hacer un buen branding, que en realidad se orientó hacia una mini empresa convocando gente para que nos entregara sus guiones y así poderlos producir. De esa manera le daba la vuelta a muchas cosas, ayudaba a los guionistas, que podrían beneficiarse de distinta manera. La convocatoria pública para recibir esos guiones implicaba diseñar toda una campaña con un empaque gráfico para la película, que hasta ese momento era un cascarón vacío porque solo apuntaba a lo que queríamos pescar. Deseábamos hacer una marca confiable, con una idea abierta, que fuera clara pero no cerrada y así generara la confianza necesaria para que enviaran sus guiones a nosotros. Este recorrido fue el que condujo a la creación de la imagen, el concepto y la campaña convocando a los guionistas, de lo que hablaremos en las próximas notas.

Hasta aquí la primera entrada de este espacio, notas de un productor, en el que contaré el proceso de realización del proyecto Vernos juntos. Aspiro que sea una ventana para mirar el proceso de producción cinematográfico en la Venezuela de hoy. Espero sus comentarios y que sigan atentos la aparición de la próxima entrada en este cuaderno.


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