Si hoy entrado en el siglo XXI, usted es de  los que cree que hay trabajos que no solo pueden realizar los hombres y además es un amante del cine, no se vaya que hablaremos sobre la participación de las mujeres detrás de las cámaras. Si por el contrario, considera que la mitad de la población mundial tiene la misma capacidad para realizar todo tipo de tareas, quédese que también va a disfrutar esta nota.

Sorprendentemente, a lo largo de la historia de la humanidad la mitad de sus miembros ha sido excluida de la participación activa en la sociedad. Las mujeres han sido reducidas a un rol doméstico y a ser las acompañantes de los hombres. Sin profundizar demasiado podríamos decir que a eso se le conoce como el patriarcado y el machismo es la forma como se expresa ideológicamente, el pensamiento que sostiene a ese sistema. No se asuste, le daremos algunos datos muy interesantes sobre la participación femenina detrás de cámaras.

Ha pasado mucho tiempo desde que apareció el cine, a pesar de eso todavía la participación de las mujeres en su realización sigue siendo significativamente menor a la de los hombres. Aunque ese número ha venido aumentando, menos del 5% de las películas más taquilleras de la última década fue dirigida por mujeres y en los países latinoamericanos los estrenos realizados por directoras no alcanzan en muchos casos al 10%. Algunos podrían decir que las mujeres han tenido una presencia fundamental en la actuación, ya que no hay manera de presentar situaciones realistas en la pantalla sin que estén presentes. El problema es que las investigadoras han caracterizado esos papeles como la reproducción de estereotipos burdos, donde el rol femenino se reduce a ser el de una acompañante secundaria, a través del cual es convertida en un adorno o el merecido trofeo para el protagonista, basta pensar en las “Chicas Bond”.

Entonces, el problema no es que existan múltiples papeles femeninos en la pantalla, sino que ellos mantienen un mismo cliché, que a pesar del paso del tiempo, permanece igual bajo los nuevos cortes de cabello y la actualización del vestuario. Continuamente se trata de personajes frágiles, débiles, cargados de romanticismo, disminuidos frente al hombre e incapaces de tener un papel independiente, continuamente dispuestas a renunciar a sus deseos para complacer al protagonista. Hasta este punto y para no extendernos, recomendamos la lectura del artículo que se encuentra en este enlace, que concluye la necesidad de formarse mirando otro cine.

 

Las excepciones que marcaron la diferencia

Desde su origen, algunas profesionales han abierto una brecha en el sólido mundo masculino del cine:

Alice Guy-Blaché (1873 – 1968) fue una pionera, que desde 1896 se colocó detrás de la cámara para realizar las primeras películas de la historia. Se le reconoce por ser la primera persona en dirigir una película de ficción. Además llevó a cabo importantes experimentos en el área, trabajó con efectos especiales, ciencia ficción, planos, montaje y pudo mantenerse económicamente solo de esa profesión. A lo largo de su vida realizó más de mil películas. El machismo borró su nombre de la historia del cine, pero hoy en día ha sido reivindicada.

En el guion se destaca tempranamente Anita Loos (1889 – 1981), cuya obra Los caballeros las prefieren rubias ha sido adaptada casi una centena de veces tanto en el teatro, el cine y la televisión.  Trabajó como guionista para la Metro Goldwyn Mayer durante 18 años. En 1912 el director D. W. Griffith llevó a la gran pantalla su trabajo El sombrero de Nueva York. Loos se caracterizó por su humor inteligente que no solo se expresó en su trabajo sino en su personalidad.

El año 1915 es muy importante para las mujeres y el cine, ya que Julia Crawdford pasó a ser la primera mujer gerente general de un estudio cinematográfico cuando asumió el puesto en Hobart Bosworth Productions, fundada dos años antes en Hollywood; Viola Lawrence (1984 – 1973) inaugura el montaje como profesión y se dedica a eso durante más de tres décadas continuas, haciéndose acreedora de dos premios Oscars, uno de ellos por Pepe, protagonizada por Cantinfla; por último, Lois Weber (1881 – 1939) es contratada como directora por Universal y se convierte en la directora mejor pagada del cine mudo, un año antes había dirigido El mercader de Venecia, actuó y escribió más de cien guiones.

Quince años más tarde, en 1930, Frances Marion, quien había dejado la actuación para dedicarse a la escritura de guiones, convirtiéndose en la mejor pagada de la década, es galardonada con el Oscar por su guion The Big House.

Tendrán que pasar setenta años para que una mujer gane el Premio de la Academia a Mejor Director. Kathryn Bigelow (1951) recibe la estatuilla por su película The Hurt Locker. Este hecho ha provocado la reflexión sobre la incorporación de mujeres en distintas áreas sin que necesariamente eso suponga la instauración de un enfoque emancipador.

Mujeres tras el cine venezolano

El cine nacional también tiene sus protagonistas tras las cámaras. La primera de ellas es ya un ícono de la industria, Margot Benacerraf (1926) realiza dos documentales que son historia en el cine venezolano: Araya (1958) y Reverón (1952). Luego de eso se convierte en una gran impulsora del séptimo arte en el país, funda la Cinemateca Nacional en 1966 y en 1991 con el apoyo de Gabriel García Márquez crea Fundavisual Latina. Desde 1987 y hasta el día de hoy, una sala de cine de arte y ensayo ubicada actualmente en la Universidad Experimental de las Artes en Caracas lleva su nombre.

Solveig Hoogesteijn (1946) a pesar de haber nacido en Suecia llegó a Venezuela con tan solo un año de edad y ha realizado dos importantes películas que tienen como eje central la niñez femenina en Venezuela: Macu la mujer del policía (1987) y Maroa (2006).

Fina Torres (1951) es periodista, diseñadora, fotógrafa, pero también directora, productora y guionista. Sus trabajos más importantes, al igual que Hoosgesteijn se han centrado en la figura de la mujer: Oriana (1985) su ópera prima, Habana Eva (2010) y Liz de Septiembre (2014). También ha dirigido en España y Estados Unidos.

Mariana Rondón (1966) nacida en Barquisimeto es directora, productora y guionista. En la década de los 90 fundó Sudaca Films y realizó varios cortos con una recepción muy positiva. Luego, escribe y dirige el filme autobiográfico Postales de Leningrado (2007). En 2013 alcanza su mayor éxito con Pelo Malo, que recibe la Concha de Oro en la LXI edición del Festival de San Sebastián.

Alejandra Szeplaki de ascendencia Húngara es una productora, guionista y directora con una larga trayectoria, antes de comenzar el siglo XX dirigió varios cortos, pero luego de eso se encargó de la dirección del documental Pégale Candela (2005) que aborda la tormentosa década de los 80 en Caracas. El 2009 es su año más prolífico, dirige el documental Gaitán, el hombre que fue Colombia y participa en el proyecto Qué culpa tiene el tomate?  Y dirige el largometraje de ficción Día Naranja.

Claudia Pinto (1977) salta a la fama con su película La distancia más larga, ópera prima ambientada casi en su totalidad en La Gran Sabana. Estamos seguros que como ella, muchas más se incorporarán a labores tras cámara para impulsar el cine nacional.

Te dijimos que ésta sería una nota interesante, hemos recorrido un largo trayecto presentando mujeres cineastas, esperamos que ahora estés dispuesto a tomar parte de tu tiempo para conocer más sobre ellas y sobre el cine hecho por mujeres.

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