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Son muchas las cosas que identificamos rápidamente para determinar la calidad de una película. La mayoría de ellas saltan a la vista y corresponden a detalles técnicos o a las actuaciones. Aunque es momento de reconocer de entrada la existencia de películas malísimas que nos encantan y algunas hasta tienen su propio género de culto. Sabemos perfectamente que no es la taquilla el índice para medir la calidad, en general de nada cultural, porque de ser así la serie Rápido y Furioso ya estaría en el top 10 de la historia del cine, sobre todo por la constancia, más bien empeño, en seguir sacando entregas.

Pero hoy queremos hablar de algo que no resulta tan claro al momento de ver una película pero que, conscientes o no, determina su calidad y genera una reacción en nosotros: se trata del guión cinematográfico. Ese telón de fondo, sobre el que se edifica toda la obra, será imprescindible no solo para su realización, sino también para medir su calidad ¿Pero qué determina la calidad de un guión? Ojo, una vez que ya está la película lista, porque evaluarlo antes no es una tarea que hacemos como espectadores.

En una primera aproximación debemos saber que el guión es una “descripción verbal sucinta de la acción dramática, separada plano por plano para racionalizar la producción”. Pero ¿qué significa eso? Básicamente que la diferencia entre un guión y otro género literario radica en que su objetivo central es estructurar las acciones de los personajes en relación a una historia o trama, dentro de la cual puede haber un tema de fondo, donde lo principal que se narran son esas acciones cuyo nivel de detalle facilitará llevarlas a imágenes.

Lo segundo, es que al igual que los otros géneros dramáticos, aún se mantiene la estructura propuesta por Aristóteles, aunque se reconocen los esfuerzos para rebelarse ante eso, muchos con resultados maravillosos. Pero volvamos, el filósofo griego planteaba la estructura en tres actos: el primero corresponde a la presentación de la historia y debe durar un cuarto de la trama; en el segundo se debe producir el conflicto y dura aproximadamente la mitad del tiempo total; el último por supuesto es en el que debe resolverse este conflicto.

Pero ¿qué significa eso para los mortales que estamos frente a la pantalla? En la primera parte de la película no debe quedar nada suelto, deberíamos saber quién es el protagonista, qué lo mueve y los elementos centrales de la historia. En esa etapa es clave algo que se llama gancho dramático, si, tal cual como el boxeo o la herramienta, debe llamar tu atención y atraparte. Normalmente se expresa a través de una tensión, debido a que el protagonista desea o debe hacer y no puede, también debe estar un momento en el que se introduce el conflicto que da paso al segundo acto, tiene que suceder algo.

En el acto más largo desarrolla la acción que corresponde al conflicto propiamente. En la última parte es común que esperemos el momento de mayor conflicto, conocido como clímax y que haya una escena final, que no debería ser predecible y si tenemos indicios aún así debería sorprendernos.

Cualquiera podría pensar que estos elementos básicos los tienen todas las películas, pero la realidad es que en muchos casos no es así o están planteados con mucha deficiencia. Abundan las películas que no van a ninguna parte, donde el personaje principal no es fácilmente identificable y que tienen un desarrollo mediocre. Igual si quien lee esto es un guionista, o quiere ver el tema desde el punto de vista de quien escribe los guiones, puede entretenerse leyendo las recomendaciones que recogió Emma Coats a partir de lo dicho por expertos de Pixar o revisar la guía de Carlos Aldana.

Hasta ahora, hemos señalado algunos elementos que nos permiten identificar la calidad del guión en una película, aunque esta no pretende ser la palabra definitiva, porque como hemos mencionado, muchos filmes maravillosos lo son precisamente por haber presentado la historia retando la estructura clásica. Ahora, si estamos seguros de algo, sobre cine y guión se aprende viendo películas y no de otra manera, por eso traemos algunas producciones venezolanas que destacan por su guión, tanto por la calidad, como por la particularidad que tienen en la historia del cine nacional.

Ejemplos nacionales recomendados

Soy un delincuente inaugura un género que hasta hoy sigue invadiendo las pantallas del cine nacional. Clemente de la Cerda escribe esta historia que él mismo se encargó de dirigir, donde se plantea el punto de vista de un malandro en los barrios caraqueños de los años 70.

Carmen, la que contaba 16 años es una adaptación a la realidad venezolana de la famosa historia escrita por el francés Prosper Mérimée y que haría mundialmente conocida George Bizet al adaptarla para la ópera. La escritura el guión recayó en manos de Gustavo Michelena, en colaboración con el director, Román Chalbaud y José Ignacio Cabrujas. Lo interesante en este caso es la forma como se adapta ese clásico a los problemas locales de los venezolanos y lo hace con éxito.

La Balandra Isabel llegó esta tarde se estrenó justo en la mitad del siglo XX cuando el cine aún era en blanco y negro. El director argentino Carlos Hugo Christensen se encargó de adaptar el cuento homónimo del escritor Guillermo Meneses y una de las cuestiones más interesantes en este trabajo es la participación de Aquiles Nazoa como co-escritor del guión.

100 años de perdón llevó a la gran pantalla la crisis bancaria que atravesó el país en los años 90. Cuatro personas participaron en la realización de este guión, Henry Herrera, Luis Zelkowicz, Carlos González y el director Alejandro Saderman. Destaca el humor con el que supieron presentar una situación que finalmente tuvo mucho de trágico para los venezolanos.

Más recientemente están Hermano de Marcel Rasquín, quien participa en el guión con Rohan Jones y La hora cero escrita por Diego Velasco (director) junto a Carolina Paiz. La casa del fin de los tiempos merece especial atención, ya  que fue la primer película criolla de misterio, ópera prima de Alejandro Hidalgo, quien también asume el libreto, el género es sin duda uno de los  más complejos de escribir.

Cada quien agregará o quitará películas en esta breve lista. Por ahora nos complace extender el llamado para que vean cada uno atentos al desarrollo y calidad del guión.


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