Hoy en día, atravesamos una crisis económica que pone en jaque a distintas áreas productivas. El cine no escapa a esta situación. Pero como ya lo hemos hecho en otras ocasiones la idea es invitar a reflexionar para ver que si es posible.

La década ganada

Los años que van del 2005 al 2015 se consideran los más dinámicos del cine venezolano. Para el 2013 se habían estrenado 110 producciones nacionales, cifra que a finales del 2015 aumentó a 171. En su mayoría se trató de trabajos de ficción  que se completaban con un número no menos importante de documentales. Los análisis coinciden en el papel fundamental que tuvo el CNAC para ese impulso, siendo la principal fuente de financiamiento.

Ese avance no solo se mide por el número de películas estrenadas sino por la asistencia, la calidad y consolidación de un cine nacional. Entre esos años se produjeron siete de las 20 películas más taquilleras realizadas en el país. La venta de boletos fue de 17,35 millones en ese tiempo y el número de películas premiadas internacionalmente creció de manera acelerada. El cine nacional conquistó la Concha de Oro, el Goya a mejor película y el León de Oro en Venecia.

Pero el cine es un factor que no se encuentra aislado del desarrollo de la sociedad y este impulso ha sido consecuencia de las dinámicas sociales a gran escala que sucedieron en Venezuela durante esa época. Esta idea se fortalece cuando miramos atrás y examinamos la década de los 90 como la más deprimida del sector. Entre 1994 y 2004 se estrenaron solo 45 películas con una taquilla de 3,32 millones de entradas vendidas.

¿Qué quiere decir esto último? Que el vínculo entre la dinámica del país y el desenvolvimiento del cine es total, y tal como se han afectado todos los sectores de la sociedad, la producción cinematográfica enfrenta retos similares. Muchos apuntan a la falta de una industria nacional robusta que supere la visión rentista y pueda trabajar manera sólida. Por supuesto esto es un reto nacional en todos los ámbitos.

Aunque Venezuela no es el único país latinoamericano donde la producción de cine tiene problemas.

Mirando alrededor.

En Colombia miembros del sector identifican la mayor dificultad en la ausencia de instituciones sólidas que formen jóvenes de manera diversificada para todas las ramas que se necesitan. Especialmente la ausencia de productores formados directamente para eso hace difícil el desarrollo del sector.

Ecuador apuesta a resolver la difusión a través de la creación de organizaciones comunitarias que trabajan localmente con los ciudadanos. De esa manera también avanzan en la autogestión dentro del proceso de producción a través de la participación de comunidades quienes se sienten comprometidas con la película.

El caso mexicano es importante porque toca la cuestión de la producción de cine con temas que al Estado no le interesa difundir. La autogestión es una salida obligada a la hora de hacer cine crítico que no recibe financiamiento.

Puerto Rico presenta una condición interesante ya que depende totalmente de la realización de películas estadounidenses en su territorio. Ese dinero mueve la economía del sector pero fortalece su dependencia. Han intentado responder a eso construyendo una corporación.

En todos estos casos la dificultad, de una u otra manera, coincide en la ausencia de una industria sólida que incluya distribución y difusión.

Romper el rentismo, también en el cine.

Tras 120 años de su nacimiento, el principal reto del cine venezolano y como hemos visto de la región, es la transformación de los modos de producción cinematográfica. Ese es el desafío que enfrenta el país en general y una salida es mirar otras experiencias autogestionarias que puedan servir de aprendizaje para realizar un cine de calidad con la menor cantidad de recursos. Romper el rentismo, también en el cine, llama a disponer de toda la creatividad posible en la creación de nuevas formas de producción sin perder de vista la construcción de una robusta industria nacional de cine.

En un próximo artículo abordaremos la experiencia educativa de la Escuela Popular de Cine, quienes en Venezuela viene haciendo un trabajo fundamental en relación a lo dicho anteriormente, que empieza por la formación para la realización de un cine desde abajo.

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